Decidí que, si no me comía mis ganas de comerme el mundo estás iban a comerme a mí. Abordé cierta página de internet, elegí dos billetes destino: Praga y pagué en apenas 10 minutos. Si voy a comerme el mundo, tendré que compartirlo contigo, ¿No?
Perdiendo los modales: si hay que pisar cristales, que sean de bohemia, corazón.