Siempre quise tener alas -por aquello de la seguridad de vuelo cuando toca escapar-. Aunque desde aquel jueves ya no las necesito. Vuelo cuando me tocas.
Confieso que desde que llegaste, sólo bailo en las fiestas que tocan el vals de la ilusión. Conspiré contra las nubes, se estrelló la inseguridad con el miedo y así estoy, tocando con las llemas de mis dedos la perfección de las lineas que se dibujan en tu espalda. Tus ojos están cerrados, yaces tranquilo en sueños, o tal vez, demoras tu despertar, volando entre recuerdos.
- La bañera está llena y revosante de espuma. Te espero. -
- La bañera está llena y revosante de espuma. Te espero. -