Un continuo pensamiento se sucede en mi cabeza procurando acelerar el paso de los minutos que me separan de un planazo. Así es, cinco días y comenzará el disfrute planeado; ¡que ganas!. A la inquietud siempre presente se suma un ansia de victoria que no acepta irregularidades y exige resultados visibles por las calles de Madrid. Otra tarde de domingo, otra semana que empieza y cuyo final, adornado de colores, música, tambores y disfraces resulta mas que apetecible. Llega el Carnaval, dejemos que nos conquiste.