viernes, 14 de enero de 2011

Leí recientemente que ya en el propio genoma se reflejan alguno de los gustos que desarrollarás a lo largo de tu vida, eso si, fuertemente influenciados por factores sociales y por hábitos del entorno en el que evolucionamos. Pese a sólo encontrar una referencia con él, el numero tres es de esos elementos que se instalan en tu vida de forma indiferente, el destino les aporta trascendencia y el propio apego e interés los convierte casi en superstición. Estar en el podio, ser familia numerosa, y no encontrar dos sin él, entre otros, atienden a mis razones. El significado que poseían sus cuatro letras era meramente amistoso; poner un relativo orden en el magnífico desorden que poseemos. Pero ayer, tú, con ese irresistible interés de batir récords en latidos de mi corazón por segundo decidiste, sonriendo dulcemente, adaptar otra definición a mi cifra estrella; 1 cumpleaños - 3 días de celebración - 3 regalos cada día. Multiplicaste por tres las ganas que tenía de abrazarte, dividiste entre tres la des-ilusión de un cumpleaños entre apuntes, sumaste tres puntos a favor de tus proyectos y restamos, juntos, tres puntos menos a los defectos...

Feliz, y taannnnn feliz, en mi día.