¿Conoces la sensación de subir en el ascensor y sonreír al tener aún en los labios la magia de la noche. Desvestir tu cuerpo en la oscuridad y que ni el persistente frío borre tu mueca. Descansar arropada por un cálido edredón que, a la vez que pide tu compañía, es testigo de mi felicidad y apreciar que los dedos de mis pies se mueven en el fondo de la cama buscando a los tuyos. Leer un "para siempre", sonreír si cabe aún más fuerte y amanecer tras largas horas soñando (contigo) con la misma sonrisa que pintaste la noche anterior? (...)
Cada despestar prometo buscar por cada rincón
de esta habitación una vida contigo.
Que quiero seguir cuidando de ti,
poder compartir una vida contigo...
