En la tranquilidad de esta mañana de viernes mi cabeza altera la calma. Una y otra vez fantasea con planes ingeniosos y divertidos involucrándote, como no, a ti. Las imágenes se agolpan en mi mente revolucionándome hasta el rincón mas oculto de mi ser que se agita de manera inquietante viéndonos en cualquier lugar del mundo. Cuando me dejo guiar por ella aparto los apuntes, cierro los ojos y, presa de tanta magia, hasta puedo sentir la brisa del mar acariciando mi pelo. Eso es, magia. Sólo algo tan mágico como nuestra realidad puede abarcar tanto...
Risueña y soñadora me sumerjo en quimeras que me permiten tocarte en cualquier playa, montaña o ciudad que imagine mi dinámica cabeza y recreo imágenes ya pasadas aportando nuevas pinceladas. Tal vez de madurez, de confianza y de ganas o sólo toques de realismo para intentar acercarlo lo mas posible a mí.
Es viernes, la semana finaliza y da comienzo a dos días de sosiego. Las noches largas tendrán que esperar su turno porque toca, ineludiblemente, ponerse a estudiar. A decir verdad, no me desagrada tanto la idea de dedicar mi tiempo a dicha responsabilidad; Contigo se que si quiero escapar, sólo tengo que cerrar los ojos y dejarme guiar...
