jueves, 18 de noviembre de 2010

Desperfectos claves

Las previsiones no fallan. Noviembre está dejando su lado más frío y, académicamente hablando, más complicado. Ya adornando mi cuerpo con gorros y bufandas me paseo por pasillos, bibliotecas, clases y laboratorios con el único fin de aprender, sin prisa pero sin pausa, los entresijos que se esconden entre la complejidad de mi carrera. El vertiginoso ritmo que esta me hace llevar resulta gratificante cuando, junto a ideas con chispa, acumulo resoluciones prácticas y ágiles evitando la saturación. Tras el fin de la época estival mi yo mas agitado lleva las riendas y se encarga, a veces a marcha forzada, de impedir el descanso e insistentemente propaga el complejo enunciado "lo que me propongo, lo consigo"; lema instalado en mi cabeza que, ni aún queriendo, se despega de mi ser.
Las disputas entre lo que fui, lo que soy y lo que quiero llegar a ser disminuyen notablemente pese a que mi exigencia en ciertas áreas aumenta directamente proporcional a los proyectos pendientes. Todo apunta a que los días que restan al final del 2010 serán cuanto menos activos pero, con cautela, debo encajar las actividades guardando tiempo para el descanso y la planificación.
Me resulta puramente gratificante este "no-parar" que me brinda el presente y saboreo dulcemente cada oportunidad de crecer, independientemente del ámbito. Toca agarrarse al esfuerzo, la persistencia y la fuerza de voluntad... El premio no tardará en llegar.