Y es que cuando empiezas a sentir cierta fascinación por la persona que tienes al lado, por momentos, deja de ser importante el "cuanto durará" o "donde os llevará" el camino elegido. Sólo piensas en el hoy, en arañar segundos al reloj haciendo perdurar, para siempre, la sonrisa que él te pinta.
Y ahí, cuando todo eso ocurre, sientes una abrumadora necesidad de abrazar lo que quiera que sea que te mantiene enganchada a el y sostenerlo con fuerza. Evitar que se escape..
Pasan algunos minutos de las diez y mi estado de diástoles invade mis recovecos. Sostengo en mi cabeza lo que me haces sentir y en mi corazón, lo disfruto.
(Laalaalaaa lifeee iisss wonderrrrfulllll...)
Amor no es mirarse el uno al otro, sino mirar los dos en la misma direccion.
Antoine de Saint-Exupery.