Por si acaso, algún día, no recuerdas mis abrazos yo te presto mis sentidos. Te cedo mis gestos y suspiros para luchar, siempre con tenacidad, contra la efímera amnesia que sobrevuela las historias. Algo diferente es lo que quiero contigo, algo que nunca, ni aún separados, llegues a olvidar.
Y es que es tan fugaz la seguridad de conocer lo que el destino tiene preparado para nosotros que en algunas situaciones, si pudiese realizarlo, ataria cada cabo de nuestra vehemente historia, eliminaría todo lo transitorio y guardaría, en cajitas de colores, sorpresas para tí sin fecha de caducidad. Pero, volviendo a la realidad y gracias a la consolidada idea del realismo, olvido las suposiciones e intento, con agradables resultados, disfrutar del miedo que me da el inviable fin de nuestras lineas.
Temer el punto y final de esta historia me ayuda, cada vez más, a valorar todo aquello que me prestas y a, siempre de manera altruista, entregarte aquello que me pides, y un poquito más, en forma de dádiva.
Temer el punto y final de esta historia me ayuda, cada vez más, a valorar todo aquello que me prestas y a, siempre de manera altruista, entregarte aquello que me pides, y un poquito más, en forma de dádiva.
La mañana de este soleado sábado fue productiva, la tarde se presenta apetecible y la noche, finalmente, la dejo en vuestras manos, bonitas.