Con los cuencos repletos de helado dan paso a su noche. Entre cariñosas miradas degustan el dulce sabor del chocolate hasta que él se abalanza sobre ella. Divertido y sonriente la besa. Las luces se apagan a su vez que se derrite un poco de helado, y también un poco de ellos. Juegan, bromean y colorean de gusto las sábanas. De juegos alegres y ligeros.
Se divierten, y el chocolate desciende por sus hombros creando un fino recorrido. El frío y el calor se pierden entre dos cuerpos exultantes de felicidad.
Ella sonríe, así, cualquier problema queda dulcemente olvidado.
Sweet
home..
