Un cosquilleo recorre todo mi cuerpo...
Las ganas de verte se acentúan cuando recuerdo que es sólo cuestión de horas. Entretanto, intercalo los planes con responsabilidades marcadas por mi fijada misión de crecer.
Crecientes, las ganas del jaleo que creas en mi vida avanzan hacia lo mas alto. Un sonido ya familiar me separa de todo esto por unos minutos... "Y si cuando te abrace, no te suelto nunca más?" .... Vuelve el cosquilleo. Sonrío. Demoro mi contestación planeando cada detalle de ese encuentro aún sabiendo a ciencia cierta que nada de eso se cumplirá. Tú lo harás distinto, sorprendente, a tu manera. Yo, contigo, me dejo guiar. Y es que nunca había disfrutado tanto del dejarse llevar hasta que te conocí.
Te conocí, de eso hace ya un año. Un año.
Justo antes de ponerme a hacer un resumen me incorporo nerviosa de la cama. Alguien grita al otro lado de la ventana. "Te quiero, mi amor". Repite hasta tres veces en su máximo volumen.
- Mis vecinos de enfrente. Un matrimonio casado, sin hijos y que rondan los cuarenta nunca dejan de sorprender(me). Son impulsivos, como el amor. En sus venas la locura gana, por goleada, a la cordura, como en el amor... -
Lucho con la curiosidad que me acaba venciendo y termino mirando otra vez hacia fuera;
Se besan. Se besan y vuelven a hacerlo.
Se besan. Se besan y vuelven a hacerlo.
Cierro la ventana y la oscuridad vuelve a mi habitación aunque el brillo de mis ojos puede con ella. Yo también tengo razones para gritar fuerte, alto. Mis ojos brillan por dicha razón... ENAMORADA DE LA VIDA, aunque a veces duela.
