Estaba apunto de saltar al vacío sin cuerdas a las cuales sujetarme cuando de repente.. Apareciste tú. Ya la noche que te conocí llevabas esa sonrisa puesta. Los recuerdos borrosos me impiden describirlo con exactitud aunque escribo con seguridad que no imaginé nada de esto. ¿Tú y yo, juntos? Era de locos, pero sin planearlo, comenzamos un viaje y nuestros caminos se fueron acercando hasta convertirse en un solo recorrido.
Fué la estación del Verano la que vivió en primera persona el comienzo. Se trataba de algo nuevo, distinto, limpio. Te veía distante a la luz del sol pero dulce y encantador cuando la noche caía. Bajo los efectos del alcohol me pedías que te dejara descubrir los secretos de todos mis laberintos, llegar donde nadie lo había hecho antes, navegar en mis pensamientos.. Y al amanecer, jugábamos al escondite con nuestros sentimientos. Tímidas miradas, besos fríos. Nada se entendía con la lógica ni siquiera aquella mágica atracción que nos hacía caer cada noche..
¿Nosotros? Las costuras entre nuestros cuerpos eran frágiles y en un futuro inmediato se divisaban curvas. Pero parecía que tú captabas todos mis mensajes. Sabías leer mi mirada cuando te pedía paciencia, cuando deseaba espacio, cuando te pedía amor. Leías cada punto y cada coma de mis deseos, cada gesto y movimeinto de mis manos. Y la perfección de tus actos tuvo su recompensa aquel día. ¿Recuerdas? El frio ya hacia meya en nuestras mejillas cuando preguntaste desbordado de ilusión -¿Nos la jugamos?- Era cuestión de apostar por un futuro que se presentaba menos perfecto de lo que resultó ser.
El destino nos premió elimimando la distancia y concedió a nuestras vidas la mágica oportunidad de ser unidas. Obviando las diferencias y prestando nuestros cuerpos cada día a la diversión nos topamos con juegos que trataban de encontrar cosquillas, con besos que sabían a más y con hilos de ilusión que agarraban fuertemente nuestros lazos. El frío estaba aquí, y con él llego la disposición, la seguridad, y la siempre ansiada confianza. Llegó la estación de las sonrisas, las miradas a media luz, las carcajadas en la noche.
El frío puso fin a nuestro verano, pero dió pie al Otoño. Una bonita estación que trajo consigo la demostración de que sólo tú sabes hacer que me vuelva loca (de amor)...
Fué la estación del Verano la que vivió en primera persona el comienzo. Se trataba de algo nuevo, distinto, limpio. Te veía distante a la luz del sol pero dulce y encantador cuando la noche caía. Bajo los efectos del alcohol me pedías que te dejara descubrir los secretos de todos mis laberintos, llegar donde nadie lo había hecho antes, navegar en mis pensamientos.. Y al amanecer, jugábamos al escondite con nuestros sentimientos. Tímidas miradas, besos fríos. Nada se entendía con la lógica ni siquiera aquella mágica atracción que nos hacía caer cada noche..
¿Nosotros? Las costuras entre nuestros cuerpos eran frágiles y en un futuro inmediato se divisaban curvas. Pero parecía que tú captabas todos mis mensajes. Sabías leer mi mirada cuando te pedía paciencia, cuando deseaba espacio, cuando te pedía amor. Leías cada punto y cada coma de mis deseos, cada gesto y movimeinto de mis manos. Y la perfección de tus actos tuvo su recompensa aquel día. ¿Recuerdas? El frio ya hacia meya en nuestras mejillas cuando preguntaste desbordado de ilusión -¿Nos la jugamos?- Era cuestión de apostar por un futuro que se presentaba menos perfecto de lo que resultó ser.
El destino nos premió elimimando la distancia y concedió a nuestras vidas la mágica oportunidad de ser unidas. Obviando las diferencias y prestando nuestros cuerpos cada día a la diversión nos topamos con juegos que trataban de encontrar cosquillas, con besos que sabían a más y con hilos de ilusión que agarraban fuertemente nuestros lazos. El frío estaba aquí, y con él llego la disposición, la seguridad, y la siempre ansiada confianza. Llegó la estación de las sonrisas, las miradas a media luz, las carcajadas en la noche.
El frío puso fin a nuestro verano, pero dió pie al Otoño. Una bonita estación que trajo consigo la demostración de que sólo tú sabes hacer que me vuelva loca (de amor)...