Espejo de realidad más que admirable que atiende a todas mis necesidades. Son versos adornados con un intenso sabor a naranja que exterioriza mis deseos. Tímidamente, como siempre, dejo entrever los anhelos de un pasado reciente que se intercalan con antojos para estos próximos días. Asimismo, mi lista de cosas bonitas crece a medida que nuestros días se suceden concediéndonos horas de deleite y encanto. La narrativa me roba cualquier minuto libre exento de obligaciones y se encarga de transformar en palabras lo que juntos escribimos con caricias. Mimos que se convierten en estrofas y ternura en estribillos que forjan las páginas de un libro el cual ya divisa su fin...Sin experimentar duda alguna elimino el miedo aferrándome a la idea de nuevas obras en la misma compañía ya que por suerte hay finales, como el nuestro, que no encuentran su momento.