Nos compramos un apartamento. Fue uno de los momentos más felices de mi vida. No teníamos ni un solo mueble. Hacíamos picnics en el salón. Comíamos cuando nos apetecía, nos quedábamos sin dormir cuando queríamos. Prometimos no caer en la monotonía, no acostarnos ni levantarnos nunca a la misma hora... Vivíamos en aquel colchón... ¿te acuerdas? Solíamos jugar a recordar momentos de nuestro pasado exprimiendo todos los detalles. Argumentábamos errores y aciertos mientras con caricias creábamos otros... Una noche de noviembre, nuestros pies se buscaban bajo el edredón y tímidamente, con la tranquilidad pintada en las paredes me lo contaste; "Temí, pase miedo cuando me pediste todo aquello. Me asusté... pero hoy viéndote aquí, con nuestro futuro reflejado en tus mejillas, sé que no me equivoqué."