La prioridad de estos días ya saben cual es y la importancia que posee en mi éter roba el 99% de mi tiempo. En el uno restante y mientras disfruto de una taza de café me sumerjo en mi vida; esa que disfrutaba hace semanas y ahora se encuentra en standby. Los proyectos tentadores quedaron momentáneamente suspendidos y al acercarse la fecha del fin de exámenes vuelven para proponerme mas retos. Este non-stop del que tanto disfruto y tanto me quejo tiene planeado para mí grandes bailes con diferentes ritmos que mis piernas desean con inquietud. Confiar en mi capacidad de resolución y en el movimiento de mis caderas nunca supuso un problema pero en los ámbitos en los que se van a desarrollar la impaciencia tiende a aliarse contra mi resultando algo dañina. Pese a ello y sea como fuere, la ilusión de una nueva aspiración y de un nuevo proyecto es tan grande que ayuda a cubrir cualquier desperfecto y amplia mi confianza. Es genial sentirme con fuerzas y tener ganas; ganas de más, ganas de todo.
