El aire frio golpea mis mejillas. Paseo de vuelta a casa y, aunque cegada por el sol, hoy lo veo todo más oscuro. Lejos de querer que esta sensación permanezca la justifico con los nervios previos a un examen y el cansancio acumulado que su preparación requiere. Los momentos de repaso me piden turno pero antes, necesariamente, me tomo unos minutos para mí. Una relajante ducha caliente y el sabor de un yogurt natural me acompañan y junto al sosiego del silencio consigo lo buscado... La sensación es tan breve que se esfuma sin poder siquiera disfrutarla y vuelvo, tristemente, a la previa inquietud. La incertidumbre se sienta a mi lado y con seguridad puedo afirmar que no se irá hasta las cuatro de esta tarde... Mejor dicho, hasta las doce del día de mañana cuando las dos pruebas hayan sido realizadas.
Después de esto... (Sonrío) volverá lo esperado y las horas para LA RECOMPENSA (su magnitud requiere ser escrita en mayúsculas) serán escasas. En mi lista de deseos esta ocupa los puestos superiores y tacharla del papel será fantástico pero no tanto, por supuesto, como vivirla contigo...
Con el buen sabor que me deja esta realidad vuelvo al trabajo pero antes, concediéndome otros minutitos, sonará Shakira con su lo que mas y pensaré en colgarme de tu cuello este sábado de lluvia a las cinco de la tarde...
