domingo, 7 de noviembre de 2010

El sitio de mi recreo

Cada semana confirmo mi opinión de que los domingos son el peor de los siete días, idea que reafirmo aún más si mi cuerpo y mente combaten en una disputa ya conocida pero no por ello menos resistente. La multitud de peticiones que recibo, en cada una de sus versiones, se hacen fuertes en días como hoy y, como si lo viviera en tercera persona, veo desvanecerse mis proyectos que se reducen a un mero pretérito. Soy de las que piensan que las prisas nunca fueron buenas consejeras pero inevitablemente deseo una apresurada metamorfosis en este área de escasa importancia hace meses pero trascendental en el presente. En este recién estrenado otoño, la fuerza y el esfuerzo lo centro en caminos puramente académicos descuidando así ciertos sectores que piden, con voz alta, un poquito de atención.
Atención, si, atención, cuidado, mimos y caprichos es lo que te mereces después de las 15 lunas a las que hemos viajado juntos. Intento poner un orden lógico a todo lo que me regalas pero presa de la gratitud, confianza e ilusión no encuentro sitio para lo racional. Que mas da... Cuando se trata de ti; Mejor dejarse llevar.

Y así comencé Noviembre, saboreando el lado mas dulce de mi realidad sin olvidar, como siempre, la intención de avanzar en ciertos temas complejos que me proporcionarían alguna que otra sonrisa más. Porque al final todo se resume a eso, a buscar sonrisas cómplices con quien tienes la bonita oportunidad de disfrutar tus días y, como no, contigo misma.