Invadida por una corriente de buenos propósitos me relajo pensando en el apetecible y cercano futuro que se divisa en mi horizonte. En la reflexión de mis merecidos descansos mis ideas apuntan hacia el equilibrio. Busco la estabilidad tanto física como emocional que sólo consigo cuando dejo a un lado cierta asignatura que bloquea mis instintos mas humanos.
Ayer, y como cada 8 de Septiembre, el ámbito familiar ocupó cada una de mis pausas concediéndome buenos momentos que aprecio como el recuerdo y devuelvo con sonrisas. Hace meses escuché que la familia era lo único que no se podia elegir. -Agradecida, sonreí...-
