domingo, 8 de agosto de 2010

Hoy y mañana.

Si continúo así, proximamente, la no-plenitud interferirá en mis planes justo como quiero que sea. Será entonces cuando mi trato con el amor propio se cumpla y me devuelva mi parte a cambio de sonrisas, como acordamos.
Mientras tanto, con memoria de pez actúo ante todo lo que carezca de importancia y como la hormiga que retó a aquella cigarra acumulo sensaciones y conocimientos para desarrollar unos planes de futuro tan sencillos como complejos.

Parece que mi cabeza nunca deja de funcionar, -no como mis piernas; cansadas de la altura de mis tacones y los movimientos de cadera se relajan tranquilas embadurnadas de crema hidratante.-
La auto realización, autosuficiencia.. En definitiva, todo lo que carezca de ayuda exterior queda guardado en un cajón. ¿Toalla tirada? ¡Ni mucho menos! Sólo aprendí a recibir lo que ellos quieren darme. Lo cojo con gratitud y lo asumo con responsabilidad. Distintos regalos diarios... ¿Qué mas se puede pedir?

Desconecto;
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Casi siempre y sin quererlo, cuando echo mi cabeza hacia atrás y cierro los ojos una mezcla de nervios y ganas se acumulan en mi cuerpo permitiéndome disfrutar de lo próximo. Visiones del futuro se agolpan en mi ser. Planes, calendarios, citas, propósitos, bocetos...
Pero hoy.. Hoy no.. Hoy lucho contra eso. Hoy sólo quiero pensar en hoy.

Recapacito; Suspiro.
Lo auténtico de mi presente llega en forma de estímulos que me hacen sonreir. Disfruto de la suavidad de mis manos, del rizo de mi pelo. Jugueteo con los dedos de mis pies y me relajo con el único sonido de mi respiración. Acaricio mi fiel y dócil cojín, me enamoro de su fucsia. Pienso en este instante y...

¡Qué afortunada soy señores!