Me peleo con el tiempo siendo incapaz de llegar a un acuerdo entre mi intransigente cabeza y las agujas del reloj. Juego a esconderme por las calles de esta ciudad que me arropa desde niña. Y desde dentro noto un considerable deseo de gritar que calmo, como puedo, para no alertar tu corazón. Quiero pensar que es cuestión de un mal día, tal vez una mala semana en la que los recuerdos impregnan cada sonrisa que esbozo. Contradiciendo a mis principios me dejo llevar por lo emocional, visceral respondo con achaques a todo aquello que quiera seguir tapandome la realidad. Si; Cuando las nubes de la ansiedad despejan mi cielo azul, el ser racional vuelve y me siento afortunada. Lo soy. Lo somos. Quiero creer que todo en esta vida tiene una consecuencia, y con ello, una recompensa. Carezco de fuerzas para engañaros, necesito que así sea. Busco mi recompensa. Mi premio. Y entretanto, adorno mi tez morena con recuerdos cercanos, con proyectos futuros. Adorno mi vida con trocitos de felicidad vividos recientemente e imposibles de borrar. Adorno mi vida con vosotras.
No hay mejor premio que ese.
