domingo, 2 de mayo de 2010

Habitación 150


Imposible decirte que no, señorito, me vuelves loca. La locura más sana e insana conocida. Barajas mis extremos con victorias aseguradas. Me conoces, y a su vez, desconoces cada impulso, provocado por mi cabecita loca, que controlas suavemente, tiernamente.
Habitación 150, de cualquier hotel, de cualquier lugar. 150 recuerdos, 150.000 sonrisas.
Jugueteo con los mechones de mi pelo, los mismos que se enredaban en tus manos hace escasos minutos. Los mimos que se ofrecieron al mar hace escasas horas. Sonrio, vuelvo a hacerlo. Díficil de creer que todo esto haya sido un regalo para tí. ¿Para tí? Has sido tu quien, atento y encantador, como siempre, me has regalado más de 30 horas frenéticas, felices, fugaces. Has sido tu quien, desde que te conocí, aportaste a mi vida ese toque tan tuyo que te hace (jodidamente) irresistible.