domingo, 4 de abril de 2010

CONTROL

Y no puede entenderlo nadie. Se me queda pequeño el cielo. Remolinos y vaivenes de sentimientos critican y alaban cada paso. Voy, bajando por las ramas y subiendo por mis dudas. Incoherencia. Decepción. Valentía. Ilusión. Mismo resumen, distintas corazonadas. Amor... Me bebo de un trago el miedo e invade todas mis venas. Las respuestas sin preguntas. Las preguntas sin sentido. Felicidad. Intensa, breve. Ganas, triunfo, apuestas. Perdedores. Busco más allá, me escondo. Envidia. Fuerte y desgarradora. Besos como sedantes. Heroes con zapatillas. ¿Finalidad? Subir. Llegar tan y tan alto que nada ni nadie te roce. Ni siquiera las llemas de lo magnífico. Sensación de poder controlarlo todo. Triunfos y éxitos en la recámara. Ases en la manga y baritas mágicas. Tachar la monotonía. Energía y gratitud. Baules llenos de secretos. Confianza. Solos. Promesas cumplidas. LIBERTAD. Princesas con coronas y besos sin sapos. Recuerdos, sonrisas. Risas. "Yo puedo", "yo se". Verdad. Sentir. Vivir. Querer. Besar. Aprender...

Aprendí a afrontar cada día como si de una nueva vida se tratase. El destino ayudaba a experimentar nuevas sensaciones. Recuerdo el primer beso de cada día, el mordisco que inicia el comienzo de cada noche. No llegué a imaginar cuanto tengo, ni a echar de menos cuanto perdí con sincera exactitud. Solía escuchar que el amor volvía loco a quien, ingenuo e ilusionado, se entregaba a él. La locura cede felicidad, éxtasis, entrega y amor. Y te arranca el control, poder y los escudos. Acompañan a estas letras un helado de chocolate y numerosas fotos recientes. Unas dudas en la mente y recuerdos en las manos. Sabina hace de las suyas y el Sol me saca una sonrisa en cada uno de sus reflejos. La incoherencia de mis frases se asemeja a la absurda contradicción de ideas asentadas en mi cabeza. A quien me lea, que no se piense que sólo hablo de amor. Conseguí, o creo estar a punto. Poder diferenciar la importancia de las cosas, las virtudes y defectos de cada situación, aunque sea en una milésima de segundo al día. Y me encuentro en dicho espacio. Aquel en el que mis prioridades son numerosas y tienen nombres propios. El resto, importa menos. Si hay amor, crecerán tulipanes. Si era superficial, se marchitaran sus ojas.