domingo, 24 de enero de 2010

Podemos ir a donde tu quieras...

... Y ver aquello que nadie vió.

Era demasiado pronto para pensar en momentos dulces cuando ya, mis ganas de enamorarte, habitaban en mi cabeza. Me gustaba emborracharme con Jhonny Walker y que tú me llamaras "bonita", provocando en mí una descontrolada alegría fruto de los acordes que salían de tu boca. Era díficil imaginar que aquellas botellas de agua unieran dos caminos y que aquel primer -¿Te llevo a casa?- despertaran en tí algo llamado i-l-u-s-i-ó-n. No iba a decir que no, al igual que tú no pusiste freno a tus insistentes pero dudosos sentimientos que ansiaban salir fuera. Tal vez,deseaban pegarse a mí.
Ahora, las bases fijas de todo esto -No encuentro palabra para definirlo- han cambiado poco, pero la pompa, atenta siempre a cada gesto, ha llenado todos sus recovecos con una indefinible cantidad de nuevos sentimientos. Ha sido necesario un frío invierno para valorar la grandeza de este verano. "Necesarias" están siendo estas curvas para agarrar con más fuerza tu cintura y entregarte mi mano -Y con ella toda yo- pidiendo(te) apoyo y por que no, ayuda, para remendar los errores y combatir el miedo. Pensé que era demasiado pronto para querer enamorarte y ahora siento que nunca va a ser tarde para poder contar contigo.