viernes, 25 de septiembre de 2009

No quedan días de verano

- ¡Sube vamos! Desde aquí se ve toda la ciudad- Insistió él.
Llevaba tiempo preparando aquella noche. La cena fue deliciosa. La música elegida expresamente para ella y las copas, listas tomar..

- Dame la mano...- Dudó antes de subir al balcón..
- No me gustan las alturas -


Con miedo se acercó a la barandilla. Tenía razón. Era un lugar precioso. La ciudad parecía un laberinto encendido desde allí. Luces y amor. Una noche especial..
Él la ayudó. Le colocó un cojín bajo su cabeza y se tumbó a su lado.
Su corazón latía al ritmo que ella marcaba. La noche les envolvió.
La acarició. La besó.. Y lentamente, la desnudó.
El miedo, las dudas y la inseguridad desaparecieron con su ropa..

-Quiero hacer el amor contigo-
-Eres tú. O tú, o ninguna-

Ella le besó. No existía mejor respuesta




...Y que habras esa botella
y brindemos por ella
y hagamos el amor en el balcon
mi corazón, mi corazón
es un musculo sano, pero nesesita acción
dame paz y dame guerra
y un dulce colocón
¡Y yo te entregare lo mejor!