jueves, 27 de agosto de 2009

Lady Madrid.

-¿Cómo puede ser tan perfecta e insoportable al mismo tiempo?- Pensó nada mas torcer la esquina. Era libre, soñadora y optimista. Tenía un carácter digno de ser comparado con la mayor noria jamás contruida. Pasaba del frío al caliente en cuestión de segundos. Decidía contigo o sin ti en escasos minutos. Era fuerte, o creía serlo. Era débil, aunque nunca llegó a reconocerlo.
Su fachada, la mayor obra de arte jamás esculpida.. Chica sonriente, positiva, con ganas de mas en un mundo de menos. Más bonita que ninguna, ponía a la peña de pie. Con mas noches que la luna... Estaba todo bien. Ella lo conseguía. Sonreía. Y cambiaba. Mi mundo cambiaba al verla. Al sentirla. Al escucharla. Y mi mundo se desplomaba al perderla. No era mía. Nunca lo fué. Era su fayo. Solo se rendía ante la noche, sus amigas y la diversión. Solo estaba atada a ellas.
Mas viciosa que ninguna, pero tan difícil de coger... Ejecutaba sus movimientos a la perfección. Movía fichas mientras se servía una copa de ron. Bailaba con la felicidad, con el miedo, con las ganas. Bailaba con todo aquello que le proporcionara una sonrisa. Carcajadas. Alcohol. Cerraba los ojos. Desconectaba y se movía. La movían. Como burbujas de champagne se esfubama. Desaparecía cuando mis palabras brotaban.
-Me siento tan estúpido contándolo- Contar las miradas. Contar el deseo. Los besos. Los gestos. Contar el amor. -Amor. ¿Que hago yo hablando de amor?- .... Ella lo dejó claro: Encantada de conocerte, cariño. A partir de ahora podemos mantener cualquier tipo de relación, sobretodo sexual. Sólo te pido una cosa. No te encariñes, mi amor. ....